[I Congreso Iberoamericano Leibniz, San José, Costa Rica, 10-12 Julio, 2012. Gracias a Leon Garcia Garagarza y Rafael Nájera por la traducción]
Hasta la fecha, los estudiosos sólo han tenido un acceso muy limitado a los documentos relacionados con el amargo debate que G. W. Leibniz y Georg Ernst Stahl mantuvieron acerca del papel del alma en el cuerpo y sobre las fuentes de la movilidad corporal. Las únicas dos o menos traducciones completas del latín –la de Blondin de 1864 y la de Carvallo del 2004--, adolecen, cada una a su manera, de fallas y no son enteramente confiables. En ambas, la falla más significativa es que las dos toman como base de sus propias publicaciones la edición de la correspondencia mediada titulada Negotium otiosum, seu Skiamachia [Una contienda fatigosa, o: Boxeo de sombra] que Stahl diera a la luz en 1720, a pesar de que, como sabemos ahora –y como pudiera adivinarse a partir del temerario título que escogió—el mismo Stahl presentó un recuento completamente distorsionado del debate, tanto en el modo en el que enmarcó el debate en su prefacio, como en las notas y en las interpolaciones que añadió a las partes del debate dedicadas a representar las opiniones de Leibiniz, por no mencionar las frecuentes alteraciones de las propias palabras de Leibiniz. Si acaso Stahl creía que “boxeaba con la sombra” de su enemigo, esto es porque éste ya llevaba cuatro años muerto, y no estaba pues en condiciones de realizar un contraataque.
Sin embargo, un examen de los manuscritos que Leibiniz le enviara al intermediario Carl Hildebrand von Canstein entre 1709 y 1711, nos muestra la mente filosófica de Leibiniz en su punto más sutil, y constituye la expresión más madura de sus ideas fisiológicas y filosóficas acerca de la estructura y la función de los cuerpos vivos., Cada participante en la contienda epistolar enarbola ideas opuestas sobre la naturaleza de la vida y sobre el sistema de los principios que rigen el mundo de los fenoménos. Stahl rebate la perspectiva micro-mecanicista en los intentos contemporáneos por explicar los procesos fisiológicos, mientras que Leibiniz se erige por su parte como un firme partidario de tal perspectiva, y se empeña en establecer una mathesis specialis aplicable a los cuerpos orgánicos, capaz de correlacionar las inferencias empíricas con los modelos mecanicistas y de eslabonar el conocimiento práctico con el teórico. Stahl y Leibiniz exponen concepciones divergentes sobre la conexión entre el cuerpo y el alma y sobre el papel que los principios psíquicos tienen en la formación, organización y funcionamiento de las “máquinas de la naturaleza.” Ambos difieren asimismo en su evaluación de la relevancia que tiene la teleología para explicar las funciones y las disfunciones, así como los comportamientos normales y patológicos de los animales y de los seres humanos.
En este trabajo se argumentará, en primer lugar, que el prolongado argumento de Lebniz contra la opinión de Stahl acerca del papel del alma en el cuerpo constituye su más enérgico rechazo a la doctrina que poco tiempo después vendría a denominarse 'vitalismo', según la cual la vida es, a fin de cuentas, una fuerza no corporal que juega un papel causal en el ámbito corporal, en particular, el papel de preservar la estructura del cuerpo a través del tiempo. Para el Leibniz maduro, por otro lado, la vida es solamente percepción, y por lo tanto incumbe sólo a sustancias simples. Los cuerpos animales, en contraste, tienen su organización y funcionalidad como resultado de 'sólo su estructura vegetativa', es decir, como resultado de factores estrictamente no vitales y micromecánicos. Tal y como bromea Leibniz, si el alma tuviera la responsabilidad de mantener unido el cuerpo, entonces, como Crísipo había observado antes que él, realmente no estaría haciendo nada más de lo que hace la sal en un jamón curado.
Sin embargo, desde las décadas inmediatemente posteriores a la publicación del Negotium otiosum y hasta el día de hoy, persiste la impresión de que la teoría leibniziana del cuerpo orgánico constituye al menos una concesión parcial al 'vitalismo' tras el evidente fracaso del mecanicismo austero de un Descartes o un Borelli. De hecho, algunos han visto en la teoría de Leibniz sobre la estructura orgánica del cuerpo una anticipación de ese tipo de vitalismo materialista que caracterizaría mucha de la filosofía natural francesa del siglo 18, un vitalismo según el cual toda la materia está viva y no existen individuos vivientes discretos. Fue en parte en vista de este aspecto del legado de Leibniz que Jacques Roger se quejaría de que "en general, el siglo 18 no comprendió muy bien la metafísica de Leibniz". ¿Cómo podemos explicar esta pobre comprensión? En este trabajo se argumentará, en segundo lugar, que el variado legado de Leibniz en el siglo 18 tiene mucho que ver con el hecho de que no hubo un sólo Leibniz en ese periodo sino varios Leibnizes locales. El Leibniz escoriado en Halle por ser un mecanicista impío no le habría sido para nada familiar a los científicos naturales franceses que, como mínimo, habrían pensado que Leibniz no era lo suficientemente impío. En general, podríamos decir que éste último grupo se enfocó en el pan-organicismo de Leibniz, según el cual todo en el mundo tiene una estructura orgánica, y lo confundió con pan-vitalismo, mientras que Stahl se enfocó en la doctrina leibniziana de la armonía preestablecida y correctamente comprendió una importante consecuencia de ella: que, a pesar de que todo el mundo está estructurado orgánicamente, nada en el mundo, al menos si se considera desde el punto de vista fenomenal, está vivo.
En tercer lugar, finalmente, se argumentará aquí que los argumentos de Leibniz contra Stahl no alcanzan a ser una concesión al vitalismo, sino que, en efecto, son una radicalización del anti-vitalismo que Leibniz había heredado de la tradición mecanicista: Descartes, después de todo, había dejado abierta la posibilidad de que al menos algo de la percepción estaría fundamentada en órganos y procesos corporales. Si se quiere entender el verdadero carácter del anti-vitalismo de Leibniz se debe primero, sin embargo, dirigir la atención a la preocupación con que Leibniz se opone a lo que él considera como involuntaria impiedad de los pietistas de Halle, incluyendo a Stahl, quien creía que Dios permite entidades 'vice-gerentes' para manejar la estructura y movimiento de los cuerpos. Al final, para Leibniz, el vitalismo de Stahl, así como la teoría de Newton del 'sensorium', es, de hecho, una variedad de animismo, y Leibniz, quizás mucho más que cualquier otro mecanicista, es extremadamente sensible al peligro de lo que él considera un incipiente culto a la naturaleza. En este sentido ha sido un error entre algunos de los seguidores y comentadores de Leibniz el suponer que la introducción del concepto de organismo de parte Leibniz tiene algo que ver con rechazo al mecanicismo: de hecho, tal y como el debate con Stahl muestra, este concepto permitió a Leibniz ofrecer una versión de mecanicismo adecuada para la tarea de explicar la estructura y movimiento de los cuerpos animales sin tener que hacer referencia a lo que el veía como la noción transcendental de 'vida'.
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Bibliografía
T. Blondin, Œuvres medico-philosophiques et pratiques de G.E. Stahl, Tome VI, Paris: J.-B. Baillière & fils, 1864.
Sarah Carvallo, La Controverse entre Stahl et Leibniz sur la vie, l’organisme et le mixte, Paris: Vrin, 2004.
François Duchesneau and Justin E. H. Smith, The Leibniz-Stahl Controversy, in The Yale Leibniz Series, Yale University Press, forthcoming.
L.J. Rather and J.B. Frerichs, “The Leibniz-Stahl Controversy, I: Leibniz’s opening objections to the Theoria medica vera”, Clio Medica, 3 (1968), 21-40.
L.J. Rather and J.B. Frerichs, “The Leibniz-Stahl Controversy, II: Stahl’s Survey of the Principal Points of Doubt”, Clio Medica, 5 (1970), 53-67.
Georg Ernst Stahl, Skiamachia, sive, Negotium otiosum, Halle: Litteris & Impensis Orphanotrophei, 1720.
Que pasajae buenísimo. Me recuerda de muchas cosas similares que descubrí en mi propia vida.
Posted by: Pastillas para Bajar de Peso | December 21, 2012 at 03:21 PM